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Caminos

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Caminos

Melquiades Álvarez

Colección: Libros singulares
Materias: Arte
  • Edición en papel Formato: 30 x 27
    Páginas: 132
    Peso: 0.0 Kg
    ISBN: 978-84-9704-543-8
    Año: 2010
    60,00€

Melquiades Álvarez (Gijón, 1956) es uno de los creadores más singulares y coherentes de la brillante generación de artistas asturianos consolidada en la década de los ochenta del pasado siglo.

Siempre atenta a la naturaleza, su mirada, mediatizada por una lente poética que sitúa sus obras más allá de su extraordinaria y sutil maestría figurativa, nos desvela el intenso y profundo misterio del paisaje, habitado o no por figuras humanas.

Los cincuenta dibujos («el dibujo es una grafología del alma», en palabras del artista) que constituyen la presente serie, Caminos, representan la plenitud de las constantes expresivas que han caracterizado su trayectoria artística a lo largo de las últimas cuatro décadas.

En palabras del poeta y ensayista Jordi Doce, «observar los dibujos que Melquiades ílvarez ha ido realizando en el curso del tiempo es mucho más que admirar un trabajo artístico, por intenso y deslumbrante que sea. Es ingresar en un espacio que habita más allá de la pintura, respirar el aliento mismo de aquello que la mano ha bosquejado».

Desde su primera individual en 1973 ha realizado casi medio centenar de exposiciones y participado en numerosas muestras colectivas, y obras suyas cuelgan en prestigiosas colecciones públicas y privadas.

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Estos dibujos son el álbum de un solitario, el vestigio de los lugares donde la vida coincidió por una vez consigo misma: arenas desabridas, sembrados que rodean un olmo impertinente, la piel terrosa de la calle cuando cae la noche, bandas de cuervos y gaviotas hurañas que inscriben en el cielo su media luna... La sobriedad del resultado es uno de los modos del amor. Un amor que persigue estar entre las cosas sin poseerlas y así darnos cordura en nuestro trato con el mundo. No es otra la lección de estos caminos. Una espera que se complace en la distancia y la atención escrupulosa. Una mirada que persigue inminencias y conjeturas. Un estar en el tiempo sin que el tiempo nos duela. Las figuras del sueño y la imaginación. El relato de una fidelidad. Jordi Doce

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El espíritu de mi trabajo no es la forma, de tal manera que incluso podría decir que mi subconsciente, u otra forma de sensibilidad, ha puesto al descubierto, en la obra, aspectos que no recordaban mis ojos pero sí mi mano o el espíritu al que obedece mi mano.

Y así mis pasos van despertando ese otro camino interior de la imaginación y el ensueño, que también existe. Está en los mundos de la meditación y las visiones indeterminadas y acompaña en paralelo al camino de la tierra. Ambos buscan una confluencia en el camino de la luz. Melquiades Álvarez